19 enero 2009

Estrés emocional y enfermedad

Gabor Maté, un médico experto en analizar la conexión entre el estrés emocional y numerosas enfermedades, ha dedicado un libro entero a este tema, del que ofrecemos un amplio extracto.

Las conclusiones a las que ha llegado la ciencia moderna reafirman la intuición de la sabiduría antigua de que mente y cuerpo son inseparables. Sin embargo, los especialistas de medicina todavía tratan los síntomas que presenta el organismo de manera aislada. Pocas veces se indaga sobre la conexión entre las diversas manifestaciones o se pregunta por el estado psicológico antes del inicio de los síntomas, y de cómo este influye en el curso de la enfermedad.
El dualismo -dividir en dos lo que es uno- determina nuestras creencias sobre la salud, tanto que seguimos intentando entender el cuerpo independientemente de la mente y del entorno próximo de la persona.
Una nueva disciplina, la psiconeuroinmunología, estudia precisamente la estrecha relación entre la mente -con su contenido emocional- y el sistema inmunitario. Se empiezan así a desvelar las influencias que pueden tener ciertas características de personalidad o el estrés crónico en procesos de enfermedad como la diabetes, el cáncer o la esclerosis múltiple, entre otros. Se está descubriendo, por lo tanto, la base científica de esa sabiduría olvidada.

Las 7 pautas de la curación

Las personas pueden mejorar su salud si indagan en sus creencias y pensamientos, y aprenden a entenderse mejor a sí mismas. Aplicar estas pautas sirve tanto para prevenir enfermedades como para facilitar la curación.
  • Aceptación. Implica reconocer y aceptar las cosas tal y como son, sin negar lo que ocurre pero tampoco resignándose. Esto significa que aprendemos a mirarnos con la misma aceptación que concederíamos a alguien que estuviera sufriendo o necesitara ayuda.
  • Conciencia. Supone atender a los estados internos y aprender a confiar en las propias percepciones
  • Percibir la ira. La represión sistemática de esta emoción es un factor de riesgo importante para la enfermedad, pues aumenta el estrés fisiológico. Sin embargo, su expresión desenfrenada implica graves problemas. Según las circunstancias, se decidirá intentar expresarla de modo adecuado o bien disiparla. Es crucial no pasarla nunca por alto, pues aporta información vital sobre uno mismo.
  • Autonomía. Defender la propia autonomía implica el desarrollo de ese centro de control interior, en el que cada uno puede expresar y hacer valer sus opiniones, deseos y necesidades.
  • Cariño. Sin contacto social se corre un riesgo mayor de contraer enfermedades. Quienes cuentan con un apoyo emocional suelen tener un pronóstico mejor, sea cual sea su dolencia.
  • Aseveración. Se trata de una declaración personal de que somos quienes somos, más allá de nuestra historia, personalidad, habilidades o de lo que otras personas perciban.
  • Afirmación. Existen dos valores esenciales para conseguir una mejor salud: El primero es expresar la propia creatividad, ya sea a través de los canales que existen: la escritura, la música, cocinando, cuidando un jardín… El segundo es nuestra relación como personas con la totalidad, lo cual implica algún tipo de búsqueda espiritual.
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