04 marzo 2009

Liberarse de las contracturas

La sobrecarga física y el estrés emocional pueden generar contracturas con las que el cuerpo se protege de males mayores. Las terapias naturales ofrecen una ayuda más eficaz que los antiinflamatorios.

Las contracturas musculares, más allá de las molestias que implican, denotan el permanente estado de alerta en que vivimos, las dificultades que tenemos para relajarnos, las situaciones emocionales que no logramos solucionar, nuestra vulnerabilidad ante los cambios... Y, por fortuna, la capacidad del cuerpo para protegerse.

Un nudo protector
En condiciones normales, los músculos presentan un estado de contracción natural que se conoce como tono muscular, gracias al cual poseen firmeza y son capaces de responder con rapidez a los constantes estímulos que reciben del sistema nervioso. Cuando el estímulo genera un movimiento, por leve que sea, se produce una sincronización alterna de dos acciones musculares precisas: contracción y relajación. En la fase de contracción el músculo se acorta y al relajarse se elonga. Si el músculo se ve forzado a cumplir un trabajo superior al que puede realizar, no logra relajarse entre cada contracción. Entonces aumenta considerablemente el tono muscular, los capilares y las terminaciones nerviosas se comprimen, la circulación sanguínea disminuye y desciende el aporte de oxígeno y nutrientes. Eso da origen a un abultamiento rígido y doloroso: el nudo de tensión o contractura muscular. Las dolorosas contracturas son, pues, una respuesta de los músculos para protegerse ante situaciones de riesgo o alertarnos sobre actitudes que urge cambiar.

7 formas de prevenir los riesgos
«Es mejor prevenir que curar». La sabiduría popular ya apunta que tomar conciencia de nuestros movimientos puede ayudar a prevenir muchas contracturas comunes.
  • Antes de practicar cualquier deporte o ejercicio es necesario calentar y preparar los músculos para el esfuerzo.
  • Hay que evitar los movimientos extremos que resultan molestos, aunque parezcan soportables.
  • Protegerse de las corrientes de aire y evitar especialmente los cambios bruscos de temperatura.
  • Utilizar soportes lumbares cuando se realizan acciones de carga.
  • Recordar que es preferible empujar que levantar.
  • Alternar los momentos de actividad y reposo.
  • Realizar actividades de esparcimiento que reduzcan los efectos del estrés.

    Técnicas para relajarse y ganar conciencia corporal
    Practicar ciertas disciplinas psicocorporales con asiduidad es un modo óptimo tanto de prevenir contracturas y dolencias más graves como de ganar bienestar y el equilibrio emocional. Cualquier edad es buena para empezar.
    Yoga, taichí y chikung son disciplinas corporales que aportan múltiples beneficios a la vida cotidiana. Concebidas como técnicas energéticas y psicocorporales, actúan sobre el sistema nervioso, favoreciendo la relajación y reduciendo notablemente los niveles de estrés y de ansiedad.
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