19 mayo 2009

Cereza

Esta fruta, de propiedades depurativas y preventivas, invita con su bonito color rojo a disfrutar de su jugosa y aromática pulpa, rica en antioxidantes y otros nutrientes vitales para la salud. En la mesa no hay paladar que se le resista.

Las cerezas fueron apreciadas desde la antigüedad por sus cualidades nutritivas y diuréticas. Al analizarlas destaca su contenido en agua (80%) y potasio (210 mg /100 g), mineral que favorece la formación de orina. Su riqueza en fibra (2%) le confiere un efecto laxante.La cereza es relativamente pobre en grasas y proteínas, pero abundante en hidratos de carbono (un 13% de su peso), sobre todo fructosa, si bien su aporte calórico (59 calorías por 100 gramos) es mediano respecto a otras frutas. Entre sus vitaminas, destacan la C (15 mg/100 g), el ácido fólico (14 mcg) y la B6 (0,05 mg). En menor proporción, el betacaroteno o provitamina A y otras vitaminas del grupo B.

Además, las cerezas contienen otras sustancias antioxidantes, principalmente flavonoides como las antocianinas y el ácido elágico, que combaten la acción dañina de los radicales libres. También abunda en la cereza la melatonina, que podría ayudar a regular el sueño.

Múltiples propiedades

Las cerezas son muy saludables y no cabe esperar reacciones adversas. Solo deben comerlas con moderación las personas con dificultades digestivas o propensas a los cálculos renales, debido a la presencia de ácido oxálico.
--Reumatismo y artritis. Debido a sus componentes depurativos y antioxidantes, así como a la presencia de ácido salicílico, las cerezas tienen propiedades antiinflamatorias.
--Diabetes. Reducen el riesgo de aparición de esta enfermedad y sus complicaciones (retinopatía, etc.). Además son bien toleradas por los diabéticos por su contenido en fructosa y levulosa, de bajo índice glucémico.
--Trastornos hepáticos. Ayudan a reducir los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre y su posible acumulación en el hígado. Evitan igualmente la formación de cálculos biliares.
--Corazón. Varios componentes fenólicos que abundan en la cereza protegen el sistema cardiovascular y previenen la angina de pecho y el infarto de miocardio.
--Obesidad. Son recomendables en dietas para reducir peso por su efecto saciante, laxante y diurético. Esto se debe a su contenido en fibra, agua y potasio, así como al bajo aporte de lípidos y sodio.
--Belleza. Gracias a sus vitaminas A y C protegen y suavizan la piel. También favorecen el bronceado por su contenido en caroteno y pueden ayudar a reducir la celulitis, pues mejoran la microcirculación y la inflamación del tejido subcutáneo.Trastornos intestinales. Su acción reguladora mejora el estreñimiento y el meteorismo (excesiva formación de gases).
--Gota. Para rebajar los niveles de ácido úrico, nada mejor que una cura de cerezas. Algunos gotosos aseguran que cuando notan los primeros síntomas de un ataque, 30 cerezas bastan para calmarlo.
--Cáncer. Por los fitonutrientes que contienen, sobre todo las antocianinas, comer cerezas ayuda a reducir el riesgo de cáncer, en particular el de colon.
--Antienvejecimiento. Los componentes de la cereza depuran el organismo y protegen el sistema nervioso y vascular (previenen la aterosclerosis); por ello puede considerarse un alimento «antiaging».

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