30 julio 2009

El cambio a la tele plana

¿Cuándo hacerlo? Si queremos ahorrar dinero y energía, cuanto más tarde, mejor. La transición de la tecnología analógica a la digital, con la posibilidad de acceder a una mayor oferta de programas y con más calidad de imagen, junto con el descenso espectacular de los precios, está precipitando la adquisición de pantallas planas.

En el fenómeno hay seguramente más consumismo que necesidad, pero es un cambio que tarde o temprano debe afrontar quien no desee estar al margen de la televisión. Entonces es el momento de hacerse preguntas como ¿cuál es el impacto ambiental de estos nuevos electrodomésticos? ¿Gastan menos o más? ¿Plasma o LCD?


Impacto ambiental: Ambos sistemas gastan más energía que las televisiones tradicionales y contienen trifluoruro de nitrógeno, un compuesto inorgánico que una vez liberado en el aire permanece durante 550 años, produciendo un impacto sobre el calentamiento planetario superior al dióxido de carbono.

Salud: Ambas pantallas están compuestas por celdas de plástico tratadas con retardantes brominados –como las antiguas teles– que pueden liberarse y adherirse al polvo ambiental. Cuando este polvo es inhalado o ingerido, provoca problemas neurológicos y endocrinos, especialmente en los niños. Además, los circuitos contienen metales tóxicos como plomo, cadmio, cromo, antimonio berilio –y mercurio en el caso de las LCD– , que suponen un problema tras la vida útil del aparato, sobre todo si éste se abandona de manera incontrolada. Muchos aparatos acaban en vertederos de África o Asia donde son desmontados a mano por familias enteras, niños incluidos, que son expuestos al plomo y otros agentes tóxicos.

¿Cuál gasta menos?
Consumo: Los LCD gastan casi la mitad de energía –unos 120 watios la pantalla de 42 pulgadas, por 234 watios los plasmas del mismo tamaño– y tienen un riesgo menor de incendio. Por otra parte, los modelos de resolución más alta –“full HD”, es decir, 1.080 píxeles verticales– gastan más que los modelos de 720 píxeles. En el momento de decidir hay que valorar el uso que se da a la televisión. La resolución más alta sólo es útil si se posee un reproductor Blu Ray. En un futuro indeterminado, las televisiones emitirán con esta definición. Actualmente la mayoría lo hace con sólo 576 píxeles. Los canales a pruebas en “alta definición” utilizan 720 píxeles.

Duración: La longevidad media de un LCD es de unas 60.000 horas, es decir, unos 55 años viendo la tele tres horas diarias. La vida de los plasma depende de la calidad de fabricación, pero se estima una media de 30.000 a 60.000 horas.

Calidad de imagen: Los plasmas generan la imagen cuando la electricidad excita los gases xenón y neón que se encuentran entre dos láminas de cristal. Ofrecen menos brillo y menos ángulo de visión que un LCD, pero el contraste y la calidad del color resulta más natural, con mejor definición en las escenas con movimientos rápidos, así como en los grises y negros. En los LCD, donde la imagen se crea cuando la electricidad pasa a través de cristales líquidos de silicio, los colores son más brillantes.

Tamaño y uso adecuados
El tamaño es importante: Se considera que la opción más rentable y ambientalmente respetuosa es la pantalla de LCD de unas 27 pulgadas. Hasta 32 pulgadas, la relación entre calidad y precio continúa siendo a favor del LDC. A partir de las 42 pulgadas, el plasma ofrece más calidad de imagen y un precio comparable, pero gasta más energía.

El uso responsable del aparato minimiza el impacto: No debe quedarse nunca en stand-by. Hay que apagarlo del todo. Reducir el brillo de la imagen puede disminuir a la mitad el consumo (el ajuste de fábrica es demasiado alto). Por otra parte, no es recomendable que la televisión esté encendida más de tres horas diarias, por consumo energético y por salud. Los niños son especialmente vulnerables a los efectos secundarios de la televisión.


Manuel Núñez
Claudina Navarro

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