08 diciembre 2009

Mantener a raya los triglicéridos

Un exceso de triglicéridos en la sangre no siempre va unido a un problema de colesterol, pero también aumenta el riesgo cardiovascular. Cuidar la dieta puede ayudar a mantenerlos bajo control.


Triglicéridos no es más que el nombre técnico con el que se conoce a las populares grasas.
Las grasas o triglicéridos ingeridos con la dieta son un excelente combustible para muchas de nuestras células. Proporcionan 9 calorías por gramo –más del doble que los hidratos de carbono– y constituyen, con diferencia, la principal reserva energética del organismo, que se almacena en el tejido adiposo.
Conviene controlarlos a dos niveles. El primero es su acumulación en el tejido adiposo. En una mujer la cantidad de
grasa almacenada debería representar del 25 al 30% de su peso corporal, y en el hombre, alrededor del 12%. Cuando los porcentajes son inferiores se habla de delgadez y, si aumentan, de sobrepeso u obesidad.
El otro nivel es su circulación por la sangre, que permite distribuir los triglicéridos de la dieta a los tejidos que los utilizan y al tejido adiposo, donde se almacenan las reservas que luego se movilizan para ser usadas por los diferentes órganos. Lo importante es evitar que su presencia en la sangre sea excesiva.

Cuándo están altos La hipertrigliceridemia es una elevación anormal del nivel de triglicéridos en la sangre. Se recomienda mantenerlos por debajo de 150 mg/dl, porque niveles más altos aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares y pancreatitis. Además puede estar asociada a problemas como la diabetes mellitus y la obesidad.

  • ¿La obesidad es un exceso de triglicéridos? Sí, un exceso de triglicéridos corporales, es decir, grasas acumuladas en el tejido adiposo. El organismo acumula más reservas energéticas en forma de grasa de las que necesita por edad, sexo, talla y constitución. Y el mayor tamaño (hipertrofia) de las células del tejido adiposo se traduce en un mayor peso corporal.

  • ¿Por qué se acumulan en el organismo? La causa última es siempre un balance energético positivo, es decir, un ingreso de calorías con la dieta superior a su gasto corporal. Este exceso de energía se convierte en grasa que se almacena. En el adelgazamiento ocurre lo contrario: el gasto supera a los ingresos. Este es el principio que rige las dietas hipocalóricas.

  • ¿El sobrepeso eleva su nivel en la sangre? La hipertrigliceridemia está entre las principales alteraciones metabólicas en los obesos. Es importante mantener baja la grasa abdominal. Se aconseja que la circunferencia de la cintura, a la altura del ombligo, sea inferior a 95 cm en el hombre y a 82 cm en la mujer.

  • ¿Por qué debe evitarse el alcohol? El alcohol aumenta la síntesis hepática de los triglicéridos. Esto no quiere decir que quienes no tengan este problema no puedan beber moderadamente en el marco de un estilo de vida saludable.

  • ¿Pueden estar altos y el colesterol bajo? Sí, y al revés también, aunque existen hiperlipemias en las que ambos están aumentados. Lo mejor para la salud cardiovascular es mantener los dos en sus valores normales, para lo cual la dieta y el estilo de vida son fundamentales. No obstante, la genética ejerce en algunos casos una influencia decisiva en su desequilibrio.

  • ¿Los ácidos grasos omega-3 ayudan? Los omega-3 constituyen un nutriente esencial en la dieta y se ha demostrado que ejercen una amplia gama de efectos beneficiosos en el organismo, entre los que figuran una reducción en los niveles plasmáticos de triglicéridos y, en ocasiones, del colesterol total.

  • ¿Cuánto omega-3 se aconseja tomar? Quienes no tienen enfermedad cardiovascular deberían consumir pescado azul al menos dos veces a la semana. En caso de enfermedad cardiovascular, debe garantizarse el aporte de 1 g diario de una mezcla de EPA o DHA.

    Francesc J. Fossas (dietista)
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