06 febrero 2011

A mal tiempo buena cara

«El talento se educa en la calma y el carácter en la tempestad», escribió Goethe. Y, ciertamente, todos poseemos recursos para sacar lo mejor cuando las cosas se tuercen o defraudan nuestras expectativas.

Con frecuencia, circunstancias que a priori son valoradas como negativas o adversas devienen en oportunidades o conllevan efectos beneficiosos o positivos. Alguien se recupera en el hospital tras un accidente de tráfico y allí encuentra, sin buscarlo, el «amor de su vida». Otra persona creía desesperar cuando su pareja le abandonó y con el tiempo y la distancia comprende cuán limitada había sido aquella relación y cuánto han mejorado sus días desde el fatídico momento. La crisis económica está reactivando, en muchas personas, la capacidad de aprovechar mejor los recursos y de aguzar el ingenio. Gracias al embotellamiento de tráfico que hizo que se llegara tarde al trabajo encontramos a un viejo amigo al que hacía mucho que no veíamos... ¿Cuántas cosas buenas pueden ocurrir después de perder algo que anhelábamos lograr o retener?
Son muchos los relatos de gente que «ha ganado después de perder» y que quedan sintetizados en citas, refranes e incluso cuentos.

12 claves para salir adelante
# Aumentar la capacidad para aprender de cada circunstancia y de encontrarle su lado bueno es una cuestión de actitud.
# Distinguir entre aquello que depende de uno y lo que depende de otras personas o circunstancias sobre las que no se tiene control. Centrarse en lo que uno puede hacer o decidir.
# No resignarse; adoptar una actitud activa. Confiar en que las soluciones irán surgiendo paulatinamente, momento a momento, día a día.
# Permitirse sentir la frustración o la emoción intensa, pero no dejar que esta se apodere de uno y le paralice.
# Tener presente cuál es la meta; definir para qué o por qué uno desea esforzarse y continuar.
# Alimentar la esperanza, pues ella otorga la fuerza para seguir adelante. Pensar que todo es posible, que todo saldrá bien, que el sufrimiento o los reveses no duran eternamente.
# Confiar en uno mismo, en las propias capacidades. Cada persona lleva las soluciones dentro; solo necesita que estas puedan salir a la luz.
# Recordar que las dificultades pueden resultar formativas; sacarles provecho depende de uno. Cada dificultad ofrece la oportunidad de mirar hacia dentro e invocar los recursos íntimos. Las pruebas que se soportan nos muestran nuestra fuerza.
# Exigir que los acontecimientos sucedan como uno desea conduce fácilmente a la frustración.
# Buscar la belleza, incluso en las situaciones más duras. ¿Quién ha dicho que lo «malo» es solo malo? Mejor dejarse sorprender por la vida.
# Cuando la circunstancia adversa haya concluido o durante la misma, fijarse en todo cuanto se ha hecho para resistir y resolverla. Disfrutar, si surge, de la sensación de triunfo.
# Preguntarse qué ha significado la experiencia para uno, qué se ha aprendido con ella.


Begoña Odriozola

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