Cada grano de uva
encierra un pequeño tesoro. Alberga poderosos antioxidantes que
ayudan a prevenir los trastornos cardiovasculares y el cáncer, pero
también sustancias que, al actuar en conjunto, depuran y revitalizan
el organismo.
Energía sana y
jugosa
La uva es un delicioso alimento medicinal, ya que sus
nutrientes naturales activan el organismo.
Además de ser fuente de
vitamina C y contener betacaroteno, aporta vitaminas del grupo B,
esenciales para el equilibrio nervioso y que facilitan el metabolismo
y la correcta absorción de sus azúcares. Entre los minerales
destacan el potasio, el cobre y el hierro, si bien posee también
calcio, fósforo, magnesio, manganeso, azufre y selenio.
La uva es
energética, pues contiene abundantes hidratos de carbono (17%) de
rápida asimilación, que se enlentece gracias a su fibra. Contra lo
que se suele creer, su índice glucémico (IG) no es alto, sino medio
(45). Por otra parte, los estudios demuestran que gracias a sus
fitoquímicos la uva ayuda al equilibrio glucémico de la sangre,
porque estimula el páncreas y la producción de insulina.
Incluso
la uva pasa, con un 60% de glúcidos (y un IG de 65), se puede
considerar moderada si se tiene en cuenta la concentración de
nutrientes que aporta consumiendo muy poca cantidad.
Por todo ello
resultan idóneas en personas con gran desgaste energético. Mejoran
el estado de ánimo y ayudan a reponerse del cansancio, al combinar
los carbohidratos con las vitaminas B.
Un eficaz depurativo
El
aporte calórico de la uva queda compensado por capacidad depurativa.
Contiene más de un 80%

de agua que ayuda a aligerar el organismo. Su
calcio (15 mg/100 g) y otros elementos alcalinos estimulan el hígado,
órgano que equilibra la acidez de la sangre, la limpia y la hace más
fluida, con lo que actúa poderosamente en las transformaciones
orgánicas. Del mismo modo, su potasio (183 mg) y ácidos orgánicos
estimulan los riñones facilitando su acción diurética y la
eliminación de sustancias de desecho, como el ácido úrico. La uva
es también un laxante suave. Este efecto depurativo se ha usado
desde antiguo para realizar curas de otoño. Es adecuada también en
trastornos renales, de piel, retención de líquidos, artritis o
gota.
Cómo hacer una cura de uvas.Se toma solo uva hasta saciarse
5 veces al día, durante 4 días, variando el tipo de uva si se
desea. Las dulces son más nutritivas y las ácidas, más
depurativas. Otra versión más suave es mezclar la uva con otras
frutas de temporada. Y aún más asequible es tomar uva en el
desayuno y la cena, y ensalada o una comida suave a mediodía. Es
importante evacuar una vez al día, aunque sea con ayuda de una
infusión de malva o un enema, y evitar las tensiones y un exceso de
actividad física. Antes de empezar conviene consultar con un
profesional de la salud y debe evitarse en la colitis, la diabetes o
tras una larga convalecencia.
Resveratrol… y muchos otros
antioxidantes
Lo que hace de la uva una fruta tan singular es que
se trata de una baya y, como tal, es rica en fitonutrientes.
Las
uvas negras son ricas en antocianinas, que aportan su bonito color
morado, y resveratrol, mientras que en las blancas destaca la
quercitina. El efecto de todas estas sustancias sobre la salud es tan
evidente que ha provocado numerosos estudios al respecto.
Algunos
de estos productos se pueden tomar en comprimidos, pero en la uva se
hallan de forma conjunta y en una combinación ideal que complementa
sus múltiples beneficios, entre ellos su capacidad antioxidante.
Por
otra parte, estos compuestos se caracterizan por ser
antiinflamatorios, antimicrobianos y anticancerígenos.